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CALOR EXTREMO 2026: PRONÓSTICO, PÉRDIDAS Y CÓMO PREPARARSE DESDE LA GESTIÓN DE RIESGOS

El calor extremo dejó de ser una anomalía para convertirse en un riesgo estructural. Tras un 2025 marcado por récords históricos, 2026 se perfila como un año crítico. Las consecuencias ya no son climáticas; también impactan economías, infraestructura y siniestros. Aquí te explicamos qué viene esta temporada y cómo las organizaciones pueden anticiparse.

El año 2025 no fue simplemente otro periodo cálido. En términos científicos y operativos, fue la consolidación de una tendencia que redefine el concepto mismo de riesgo climático. Y es, que según el informe Estado del Clima Mundial 2025, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el periodo 2015-2025 se convirtió en la década más cálida, con 2025 posicionándose entre el segundo y tercer año más caluroso de la historia, con una anomalía térmica aproximada de +1.43oC respecto de la era preindustrial.

Este dato no es aislado, sino parte de una tendencia de calentamiento persistente. Al menos así lo confirma el Servicio de Cambio Climático de Copernicus que, a través de su informe Global Climate Highlights 2025,  documenta que los últimos 11 años han sido los más cálidos registrados.

A nivel diario, los registros globales muestran una sucesión continua de días con temperaturas récord, lo que implica que los sistemas urbanos, industriales y sociales ya no tienen tiempo de recuperación entre eventos. En palabras simples, ya no se trata de picos, sino de acumulación.

En términos geográficos, el calor extremo en 2025 no fue homogéneo. Datos de Copernicus señalan que Asia Central rompió récords anuales de temperatura, mientras que países del Sahei africano superaron en 1.5oC sus promedios históricos. A su vez, Europa vivió olas de calor que alimentaron incendios forestales, en tanto que en el extremo boreal, Escandinavia e Islandia vivieron uno de sus años más cálidos.

En México, el golpe del calor también fue contundente. Durante mayo de 2025, el Servicio Meteorológico Nacional reportó temperaturas de hasta 47oC en San Ciro de Acosta, San Luis Potosí, mientras que ciudades como Monterrey y Mexicali alcanzaron los 44oC y los 46.6oC, respectivamente. 

Fuente: Global Climate Highlights 2025

TEMPORADA 2026: ¿OTRO AÑO DE CALOR EXTREMO?

En 2026, los pronósticos no ofrecen señales de enfriamiento del clima a nivel mundial. De hecho, previsiones de Copernicus anticipan que 2026 será uno de los cinco años más cálidos jamás registrados y, probablemente, comparable a 2025. Aún más, climatólogos de Berkeley Earth advierten que este año podría registrar un récord de calor, sobre todo de concretarse el fenómeno de “El Niño”, que incrementa la temperatura del océano y modifica los patrones de las precipitaciones.

En México, después de presentar altas temperaturas durante la primavera, el calor alcanza su máxima expresión en gran parte del país durante el verano. Este fenómeno es muy particular del territorio nacional y se le conoce como la “canícula”.

De acuerdo con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, la canícula suele iniciar en julio, y dura entre 20 y 40 días, con temperaturas que superan los 37oC en amplias regiones del país. Sin embargo, la combinación de alta temperatura, radiación solar intensa y baja humedad genera una sensación térmica más elevada.

Las regiones más afectadas por la canícula incluyen el noreste, sureste y centro del país, así como la península de Yucatán. En estas zonas, el calor no solo impacta la salud de sus habitantes, sino que altera dinámicas económicas primordiales, desde la agricultura hasta el consumo energético.

 Fuente: Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA)

IMPACTO DEL CALOR EXTREMO EN DESASTRES, SINIESTROS Y PÉRDIDAS ECONÓMICAS GLOBALES

Uno de los principales retos en la gestión del calor extremo es que su impacto no siempre es visible de inmediato. A diferencia de un huracán o un terremoto, que generan daños físicos evidentes, el calor actúa de forma más sutil. Aunque el calor extremo es también un fenómeno sistémico que genera impactos en cadena, afectando la salud, la economía, los ecosistemas y la infraestructura.

En materia de salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, cada año, se producen aproximadamente 489,000 muertes relacionadas con el calor. Esto incluye golpes de calor, insolaciones y exacerbación de enfermedades crónicas.

Por el lado económico, su golpe es enorme. Nada más en el Viejo Continente, la Oficina Ambiental Europea estima que, desde 1980 hasta 2024, las olas de calor representaron el 18% de todas las pérdidas económicas por riesgos climáticos. Y para ejemplificar, la firma Marsh señala que, en Alemania, la sequía de 2018 afectó el transporte en el río Rin, provocando una caída estimada del 0.5% del PIB.

Pero a los sistemas agroalimentarios el calor extremo los lleva al límite. Para muestra, un informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la OMM revela que los cultivos comienzan a perder rendimiento por encima de los 30oC, mientras que el ganado sufre estrés térmico a partir de los 25oC. Y proyecciones de Marsh prevén que, hacia 2030, el rendimiento del café caerá un 25% por el calor y la variabilidad climática. 

GESTIÓN DE RIESGOS CLIMÁTICOS: ESTRATEGIAS INNOVADORA PARA ENFRENTAR EL CALOR EXTREMO

Ante este escenario nada alentador, Marsh plantea en su informe Abordar el desafío del calor un cambio de paradigma: pasar de la evaluación del riesgo a su gestión activa. Además plantea algunas de las estrategias innovadoras que las organizaciones están adoptando para enfrentar al calor extremo como las siguientes:

  • Pruebas de estrés climático. Permiten simular escenarios de calor extremo y evaluar su impacto en variables financieras como ingresos, costos y liquidez, ofreciendo una visión más completa del riesgo.
  • Gestión del capital humano. Bajo el supuesto que hasta el 79% del tiempo laboral perdido puede recuperarse si se ajustan las jornadas laborales para evitar las horas de mayor calor, se han adoptado medidas como reconfigurar los horarios laborales, implementar pausas de hidratación para los empleados, y monitorear el estrés térmico.
  • Infraestructura resiliente. En sectores como energía e industria la adopción ha rediseñado sistemas. Por ejemplo, las plantas que dependen de agua para enfriamiento están ajustando sus procesos ante el aumento de temperatura del líquido, en tanto que las redes eléctricas se modernizan para soportar picos de demanda.
  • Cadenas de suministro digitales. La digitalización permite mapear riesgos con mayor precisión al identificar puntos críticos en la cadena de suministro y anticipar interrupciones.
  • Innovación en seguros. El sector asegurador está desarrollando soluciones como los seguros paramétricos, que permiten activar pagos automáticos cuando se alcanzan ciertos umbrales de temperatura o de sequía.

En suma, de cara a una realidad en la que el calor extremo ya está aquí no existe una solución única para enfrentar este riesgo. La gestión del calor extremo requiere una combinación de análisis, adaptación operativa, innovación financiera y tecnología. 

Ante riesgos climáticos que pueden derivar en siniestros o desastres, en SINESTRY encuentras un aliado estratégico para anticipar, gestionar y responder eficazmente a eventos de alto impacto. ¡Chatea con nosotros!